Médico Especialista en Gastroenterología . Calle López Cotilla 1713, Colonia Americana, Guadalajara, Jalisco
Dr. Ramón Villarreal Flores / Gastroenterólogos de Guadalajara
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Dr. Ramón Villarreal Flores
Cirujano General y Gastroenterólogo
CIRUGÍA LAPAROSCÓPICA ANTIRREFLUJO
Hoy en día el tratamiento para el reflujo consiste en modificar determinados hábitos y tomar la medicación prescrita por el especialista en Aparato Digestivo. Por otro lado, para determinados casos se plantea la posibilidad de someterse a una cirugía antirreflujo, que se realiza mediante laparoscopia e incisiones muy pequeñas, siendo por tanto mínimamente invasiva. Síntomas El reflujo gastroesofágico o ERGE se produce cuando el contenido del estómago vuelve hacia el esófago, traduciéndose en su síntoma típico, pirosis, o como lo denominaría el paciente, "ardor". La enfermedad por reflujo gastroesofágico se manifiesta con eructos, regurgitación del alimento, acidez, dificultad para deglutir, náuseas y vómitos, en ocasiones con sangre, irritación de la garganta, ronquera, cambios de voz y tos. La acidez es el síntoma más importante, ya que se manifiesta como dolor ardiente detrás del esternón que aumenta con la flexión, la inclinación del cuerpo y la ingestión de alimentos, aliviándose con leche o antiácidos. Esto suele deberse a que los músculos que se sitúan en la unión del esófago con el estómago están debilitados, no cierran correctamente o sufren alguna alteración. La hernia de hiato se produce cuando el estómago asciende hacia el tórax, a través del hiato esofágico del diafragma, que es el orificio natural de paso del esófago del tórax al abdomen. De hecho, afecta a los mecanismos antirreflujo, y por esa razón puede llegar a empeorar el reflujo. ¿Cómo se realiza la cirugía laparoscópica antirreflujo? La cirugía laparoscópica antirreflujo (a la que comúnmente se la denomina funduplicatura laparoscópica de Nissen) consiste en reforzar la “válvula” entre el esófago y el estómago al envolver el extremo inferior del esófago con la porción superior del estómago. En un procedimiento laparoscópico, los cirujanos usan incisiones pequeñas (un cuarto a media pulgada) a fin de acceder al abdomen a través de cánulas (instrumentos angostos tubulares). El laparoscopio, que se conecta a una pequeña cámara de video, se inserta a través de la pequeña incisión, y le brinda al cirujano una vista magnificada de los órganos internos del paciente en una pantalla de televisión. La totalidad de la operación se realiza “adentro” después de que el abdomen se expande al insuflarle gas. ¿Qué ocurre si la operación no puede realizarse o completarse por vía laparoscópica? En una pequeña cantidad de pacientes no se puede realizar el método laparoscópico por causa de la imposibilidad de visualizar los órganos o de manejarlos de modo eficaz. Entre los factores que pueden aumentar la posibilidad de convertir al procedimiento “abierto” es posible que se incluyan obesidad, una historia de cirugía abdominal anterior que produjo un tejido cicatrizal denso o problemas de sangrado durante la operación. La decisión de realizar el procedimiento a cielo abierto se determina a criterio de su cirujano ya sea antes o durante la operación misma. Cuando el cirujano siente que lo más seguro es convertir el procedimiento laparoscópico a uno abierto, no se trata de una complicación, sino más bien de una decisión quirúrgica sensata. La decisión de convertir a un procedimiento abierto se fundamenta estrictamente en la seguridad del paciente. ¿Existen efectos secundarios a la operación? Los estudios han mostrado que la vasta mayoría de los pacientes que se someten al procedimiento quedan libres de síntomas o bien tienen una importante mejoría en sus síntomas de reflujo gastroesofágico. Los efectos secundarios a largo plazo de este procedimiento por lo general son poco comunes. Algunos pacientes experimentan dificultad pasajera para tragar inmediatamente después de la operación. Esto suele resolverse entre uno y tres meses después de la cirugía. En ocasiones, es posible que los pacientes requieran de un procedimiento para expandir el esófago (dilatación endoscópica) o en raras ocasiones una nueva operación. Es posible que la habilidad de eructar o de vomitar se vea limitada a continuación de este procedimiento. Algunos pacientes informan que tienen distensión estomacal. Si bien ocurre raramente, algunos pacientes informan que no tienen ninguna mejoría de sus síntomas.
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Médico Especialista en Gastroenterología Av. Eulogio Parra 2896 esquina con Av. Pablo Casals, Frac. Prados Providencia, Guadalajara, Jalisco
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CIRUGIA LAPAROSCÓPICA ANTIRREFLUJO
Hoy en día el tratamiento para el reflujo consiste en modificar determinados hábitos y tomar la medicación prescrita por el especialista en Aparato Digestivo. Por otro lado, para determinados casos se plantea la posibilidad de someterse a una cirugía antirreflujo, que se realiza mediante laparoscopia e incisiones muy pequeñas, siendo por tanto mínimamente invasiva. Síntomas El reflujo gastroesofágico o ERGE se produce cuando el contenido del estómago vuelve hacia el esófago, traduciéndose en su síntoma típico, pirosis, o como lo denominaría el paciente, "ardor". La enfermedad por reflujo gastroesofágico se manifiesta con eructos, regurgitación del alimento, acidez, dificultad para deglutir, náuseas y vómitos, en ocasiones con sangre, irritación de la garganta, ronquera, cambios de voz y tos. La acidez es el síntoma más importante, ya que se manifiesta como dolor ardiente detrás del esternón que aumenta con la flexión, la inclinación del cuerpo y la ingestión de alimentos, aliviándose con leche o antiácidos. Esto suele deberse a que los músculos que se sitúan en la unión del esófago con el estómago están debilitados, no cierran correctamente o sufren alguna alteración. La hernia de hiato se produce cuando el estómago asciende hacia el tórax, a través del hiato esofágico del diafragma, que es el orificio natural de paso del esófago del tórax al abdomen. De hecho, afecta a los mecanismos antirreflujo, y por esa razón puede llegar a empeorar el reflujo. ¿Cómo se realiza la cirugía laparoscópica antirreflujo? La cirugía laparoscópica antirreflujo (a la que comúnmente se la denomina funduplicatura laparoscópica de Nissen) consiste en reforzar la “válvula” entre el esófago y el estómago al envolver el extremo inferior del esófago con la porción superior del estómago. En un procedimiento laparoscópico, los cirujanos usan incisiones pequeñas (un cuarto a media pulgada) a fin de acceder al abdomen a través de cánulas (instrumentos angostos tubulares). El laparoscopio, que se conecta a una pequeña cámara de video, se inserta a través de la pequeña incisión, y le brinda al cirujano una vista magnificada de los órganos internos del paciente en una pantalla de televisión. La totalidad de la operación se realiza “adentro” después de que el abdomen se expande al insuflarle gas. ¿Qué ocurre si la operación no puede realizarse o completarse por vía laparoscópica? En una pequeña cantidad de pacientes no se puede realizar el método laparoscópico por causa de la imposibilidad de visualizar los órganos o de manejarlos de modo eficaz. Entre los factores que pueden aumentar la posibilidad de convertir al procedimiento “abierto” es posible que se incluyan obesidad, una historia de cirugía abdominal anterior que produjo un tejido cicatrizal denso o problemas de sangrado durante la operación. La decisión de realizar el procedimiento a cielo abierto se determina a criterio de su cirujano ya sea antes o durante la operación misma. Cuando el cirujano siente que lo más seguro es convertir el procedimiento laparoscópico a uno abierto, no se trata de una complicación, sino más bien de una decisión quirúrgica sensata. La decisión de convertir a un procedimiento abierto se fundamenta estrictamente en la seguridad del paciente. ¿Existen efectos secundarios a la operación? Los estudios han mostrado que la vasta mayoría de los pacientes que se someten al procedimiento quedan libres de síntomas o bien tienen una importante mejoría en sus síntomas de reflujo gastroesofágico. Los efectos secundarios a largo plazo de este procedimiento por lo general son poco comunes. Algunos pacientes experimentan dificultad pasajera para tragar inmediatamente después de la operación. Esto suele resolverse entre uno y tres meses después de la cirugía. En ocasiones, es posible que los pacientes requieran de un procedimiento para expandir el esófago (dilatación endoscópica) o en raras ocasiones una nueva operación. Es posible que la habilidad de eructar o de vomitar se vea limitada a continuación de este procedimiento. Algunos pacientes informan que tienen distensión estomacal. Si bien ocurre raramente, algunos pacientes informan que no tienen ninguna mejoría de sus síntomas.